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SIRIA, UN PAÍS DEL CHAM
Para mis amigos viajeros
Siria es el primer alfabeto.
Siria es vida.
Siria es milenaria.
Siria es cordial y tolerante.
Siria es verde y amarilla. Verde por los
oasis, amarilla por el desierto para los beduinos. Y también blanca por el
Jebel ash-Sheikh, el monte Hermón de la Biblia, de él surge el río Barada.
Tiene ríos que aprendí sus nombres de niña, el Tigris, el Éufrates, el
Orontes.
Empecé el viaje en el metro de Madrid al
contemplar en las estaciones los grandes carteles con fotografías de los
lugares importantes. Fue una iniciación.
Y ya en el país tejo una red de araña con
tres puntos fuertes: Damasco, Palmira y Alepo.
BISMI ALLAHI (En nombre de Alá)
Damasco es un cruce de caminos,
tal vez la ciudad más antigua del mundo.
Imagino a Saulo sorprendido por una luz del cielo,
cierro los ojos y quiero oír aquellas palabras -¿Por qué me persigues?
Pablo queda ciego y gracias a Ananías en la calle Recta que le impone las
manos recobra la vista. (Hechos de los Apóstoles II 9,1…) Y en la actual
capilla de San Pablo, por aquel entonces cárcel, estuvo prisionero y
cuentan que en una cesta lo bajaron desde una ventana.
Saulo-Pablo vuelve a ver y recobra la
libertad. Tener el privilegio de estar donde sucedió todo esto es casi un
milagro.
En el Museo Nacional de Arqueología sueño
con el Código de Hammurabi de Babilonia y con el dios Baal, de la
sabiduría, el cielo y la lluvia, luego identificado con Zeus. Contemplo
las esculturas sumerias cuyos ojos de lapislázuli me sonríen. Disfruto en
la sala de Ugerit con la escritura cuneiforme, en la de Mari y la de Ebla.
Quisiera retener en mi retina los tesoros de arte sirio del período
islámico desde la fachada del Museo a los manuscritos miniados del Corán.
Ya en la calle recorro el pasadizo con la
mezquita mausoleo de Suleimán. Visito la tienda de la Reina donde estuvo
Doña Sofía. Contemplo el río Barada y la muralla.
Tengo que ponerme la chilaba para poder
entrar por la puerta Jayrun a la Gran Mezquita de los Omeya, de principios
del siglo VIII, con el cenotafio de San Juan Bautista, venerado por los
musulmanes como Yahija. Dicen que es la más hermosa de las
mezquitas del Islam. Está revestida de mármol y mosaicos sobre fondo
dorado, ha sido restaurada a causa de los destrozos mongoles y de
incendios, pero a pesar de todo mantiene pleno su esplendor.
Veo el mausoleo de Saladino en la
medersa Aziziya, vivió en el siglo XII y junto a la muralla a la
entrada del Zoco Cubierto su solemne escultura ecuestre.
En el zoco todo está lleno de color con
pinceladas negras de los ropajes femeninos. Rezuma aromas estridentes
suavizados por las rosas de Damasco. Tras el paseo un baño turco en un
hamman hubiera sido una gratificante recompensa.
No compré el pañuelo palestino, kufiya
porque tengo uno adquirido en Belén y no estoy interesada ni en la túnica
feraye ni en taparme la cara y cubrirme con el yashmak.
AL AMAL AL TADAMUN (Esperanza, unión)
Palmira del segundo milenio antes
de Cristo fue fundada, según la tradición, por Salomón, rey de Israel. El
nombre arameo era Tadmor, ciudad de los dátiles, la novia del
desierto, un oasis. Los romanos la llamaron Palmira y fue un lugar de
comercio entre oriente y occidente. En el siglo III con Odenato alcanza
esplendor y especialmente con Zenobia, su viuda, fue la capital del reino
nabateo después de la destrucción de Petra. Palmira la aniquiló el
emperador Aureliano en el año 272. La reconstruyó Diocleciano. Fue tomada
por los árabes el año 634 y un terremoto la destruyó en 1089.
Un estudio arqueológico llevaría mucho
tiempo, una visita turística lo abrevia. La zona de tumbas, la necrópolis,
presenta todas las modalidades. Visité la de Los tres Hermanos con frescos
que aún mantienen los colores. En su conjunto es una concepción
interesante como nichos negocio. Ya sean hipogeos o torres funerarias con
el crepúsculo cobran mayor misterio y sentido romántico en pleno silencio.
Cerca de los palmerales paseo por el
templo del dios Baal, también dedicado a Yarhibol, dios del sol y a
Aglibol, diosa de la luna.
El decumano máximo hace una línea
quebrada para unir el Templo con los arcos de Septimio Severo y la Gran
Columnata. Pasear por ella me transporta a otros tiempos, entrar en el
Teatro hace que la música suene y llegar al Tetrapilón es el éxtasis, un
éxtasis en dorados y azules, dorados por las piedras artísticamente
trabajadas bañadas por el sol y enmarcadas en un cielo azul sin tacha. El
Ágora, para encuentro de todos, me centra en las columnas con ménsulas. En
el templo de Nebo pido al dios que guíe mi mano para escribir lo que veo y
lo que siento y me regale sabiduría.
Por la tarde llego a lo más alto, al
Castillo Árabe, Qalaat Ibn Maan, desde donde miro y se pierde la
vista por el palmeral, por el desierto, por las ruinas y por la ciudad
antigua y nueva de Tadmor, algo total.
Ignoro si la divinidad peculiar de Pazuzu,
demonio portador de desastres, se fijó en mi, creo que no y doy gracias al
cielo.
Hubiera querido ser en su momento, siglo
XX, ayudante del arqueólogo André Parrot por estas tierras y por Mari,
no en París donde luego fue director de El Louvre.
Hubiera querido acercarme a Ruzafa
entre las tiendas beduinas para ver los restos de la basílica de la Santa
Cruz o de San Sergio, y a Ugarit, lugar soberbio en su tiempo, para
descubrir la escritura cuneiforme en los textos ugarísticos y también a
Ebla, zona de cereales, en el Tell Mardikh, magnífico
descubrimiento arqueológico del siglo pasado gracias al profesor Paolo
Matthiae.
Donde sí pude recorrer pasillos y
pasadizos fue en la Ciudadela, desde lo alto hasta la zona de la orquesta
y la escena en el Teatro de Bosra con capacidad para quince mil
espectadores. Se sabe de la existencia de Bosra desde aproximadamente el
siglo XV antes de Cristo, tiempo del faraón egipcio Tutmosis III. Fue
importante la época cristiana, de ella quedan restos de la catedral de San
Sergio, San Baco y San Leoncio y la basílica de Bahira, monje cristiano
que, según cuenta la tradición, anunció a Mahoma cuando era comerciante
que le esperaba una misión profética. Por cierto cuando al Profeta le
preguntaban por qué no visitaba Damasco él respondía:- No se puede
visitar el paraíso dos veces.
De camino pasé por As-Suweida, hoy
zona de los drusos, fue ciudad floreciente en la época nabatea,
actualmente reúne en el Museo interesantes mosaicos y esculturas además de
los restos arqueológicos que pude ver en el trayecto al cruzarla con el
autobús.
HAIMARAM ALLAHI AR-RAHMAN (Esta es la casa de Alá, el
misericordioso)
Krak de los Caballeros es un
castillo espectacular, una magnífica fortaleza medieval a 50 kilómetros de
la ciudad de Homs, a 650 metros de altura sobre el nivel del mar.
Su nombre primero fue Castillo del Declive, luego Hisn al-Akrad,
fortaleza de los kurdos. En el siglo XII lo conquistaron los francos al
mando de Tancredo, tiempo de las Cruzadas. El término kratum> krat> krak,
es un vocablo sirio que significa fortaleza. Me gusta el claustro gótico
junto a la sala capitular y el alojamiento del castellano o aposento del
señor del castillo, recinto circular cubierto por una bóveda ojival. En el
refectorio se invocó el nombre de Alá como si fuera el canto del muecín
en un alminar. No sabía si se inclinaban los árabes, si volaba el espíritu
de los cristianos o si todos juntos suplicábamos y pedíamos paz para el
universo entero. El sultán mameluco Baibars en el siglo XIII se lo
arrebató a la Orden Hospitalaria de los Caballeros de San Juan.
Ahora están rodando en él una serie
televisiva sobre Cleopatra, a mi me gustaría crear un buen guión y rodar
sobre Ricardo Corazón de León o sobre Godofredo de Bouillon. Desde lo alto
las vistas son espectaculares. No faltó una foto del grupo en torno a la
Mesa Redonda.
A tres kilómetros estaba el convento de
San Jorge pero me acerqué sólo con la imaginación. Primero fue una gruta
que luego taparon y abandonaron al sustituirla por un edificio. Tiene dos
bellas capillas, una en la planta baja con el iconostasio de madera de
ébano, siglo XII, otra en la primera planta con otro hermoso iconostasio
de 1837. Queda pendiente para el próximo viaje.
URINO URINESH (Mi corazón contigo, dicen los rifeños)
Hamah es la ciudad de las norias
de madera, es la paz del río Orontes con sus puentes. Situada en un
Tell artificial, ahora, en primavera, tiene almendros y frutales
cargados de flores mecidas por el sol y por el viento que sonríen al agua
del río que fluye. Faltaba el chirrido del movimiento de las norias y el
salpicado del agua.
Es un lugar plácido, espejo de norias y del cielo. Si
pudiera me quedaría con la pequeña mezquita Al Aubaysi del siglo XI, otros
preferirán la de Al Nuri del XII o la de Abul-Fida del XIV.
En la Biblia hay una referencia a
Hamath en torno al año mil antes de Cristo y ya anteriormente fue un
lugar floreciente. Hoy es un baluarte de la tradición religiosa sunnita.
Y de Hamah a Apamea.
Al llegar y ver el conjunto me cautivó
hasta tal punto que casi se me corta la respiración. Me rehice y caminé
los dos kilómetros por la Vía Columnada o Cardo.
Apamea, la hermosa, está en la cima de una peña con
el castillo medieval y el pueblo aún habitado en el lado meridional. La
helenística Apamea fue obra de Seleuco I en el siglo IV antes de Cristo.
Diversas conquistas y terremotos dejan el cuadro actual que en el momento
de la caída de la tarde y puesta del sol se convierte en un calidoscopio
mágico. El filósofo Posidonio vivió en esta ciudad en el siglo IV.
Y de Apamea a Alepo. De ella
escribió J Sauvaget: Con una sensación de jubiloso estupor nos
acercamos a Alepo. Recojo la frase.
¿Es la ciudad más antigua? Una de las más
antiguas. Por ella han pasado muchos pueblos, destrucciones,
florecimientos…el nombre anterior es Beroea. A veces quedó postergada por
la vecina Antioquia. El sultán Nur-al-Din la hizo potente y también los
Omeya y los Ayubitas y fue devastada por los mongoles. Barrios prósperos
fueron Al-Tadrida y Al-Jadidan con los cristianos. En 1822 hubo un
terremoto destructor.
La Ciudadela es lo más grandioso con sus
edificios civiles y religiosos, el palacio real, la sala del trono, los
restos del baño público y por supuesto la vista panorámica que ofrece.
Dicen que era inexpugnable.
Esa mañana llovió.
De regreso me hubiera gustado
visitar el Hotel Barón donde Agatha Christie escribió Asesinato
en el Orient Express. En él también residieron Thomas Edward Lawrence
cuando aún no era Lawrence de Arabia, y De Gaulle, Churchill y Pasolini.
No es posible verlo todo, Mezquitas, Museos pero no falta un rato para
adentrarse en los zocos y ponderar los chales, las telas bordadas, las
joyas, el aroma de los jabones, de las especias, probar los pistachos y
hasta el agua de la lluvia al salir de las zonas cubiertas.
Los caravansares y los hamman
no faltan, ya lo dijo Sherezade, la protagonista de Las mil y una
noches, una ciudad no está completa si no tiene su baño turco. Hamman
equivale en árabe a calentar, allí se logra una temperatura de 40º y una
humedad que raya el 100% y no sólo es para el cuidado del cuerpo ofrece la
oportunidad del encuentro, de la conversación, de las relaciones humanas.
Un punto de referencia es la Torre del
Reloj, que no funciona pero se ve bien. Pasear por la ciudad, por sus
callecitas, fotografiar los edificios, los balcones y comprobar la
tranquilidad de la gente es como tocar el cielo. Hice una toma de la
casa-anticuario que sirvió a Rosa Regás para la portada de su libro
Viaje a la luz del Cham.
La comida fue en el restaurante Al/La
Cántara, por supuesto platos típicos entre regocijo y comunicación.
KATABA KITAB (Él escribió el libro) El libro de su
vida, una vida especial.
San Simeón Estilita ¿Quién no ha
oído hablar de San Simeón el de la columna? En la cima de un escarpado
altiplano que domina el valle del río Afrín están los restos del
complejo paleocristiano erigido en memoria del lugar donde vivió San
Simeón.
Fue asceta y eremita. Murió en el año 459
rodeado de un halo de santidad y el emperador Zenón mandó construir una
iglesia en torno a la celda y la columna que fue su refugio. Es un
conjunto interesante, consta de la iglesia baptisterio, la vía Sacra, la
iglesia principal con cuatro basílicas, los restos de la columna como un
omfalon, en este caso simplemente estilita, el monasterio y la zona
funeraria. En el marco de lo que hay hoy imagino la belleza de lo que
hubo. He traído en mi cámara varios tipos de cruz que están esculpidas en
aquellas piedras. Me gusta el nombre árabe Qalaat Samaan y guardaré
en mi corazón la belleza y el significado de este conjunto religioso del
siglo V.
Regreso a Alepo y para volver a Damasco visito
Sergilla.
Sergilla es una de las llamadas
ciudades muertas. Está en un desierto pedregoso aunque abundan vides y
olivos. Durante los siglos V y VI fue una población agrícola importante.
La mirada se pierde entre los vestigios de la necrópolis en un terreno
rojizo hasta las viviendas e iglesias con diversas cruces bizantinas en
ellas esculpidas. El conjunto de las termas está bastante conservado.
Por esta zona hay nómadas y gitanos con
sus haimas y sus rebaños.
FÍKRUKA FÍKA YUKFÍKA (Tu pensamiento que está en ti
te es suficiente). Cierto, con él me identifico. Y disfruto de todo lo
vivido. Y de la compañía.
HABIBI SHUCRAN (amigos, gracias). Hasta la próxima
ocasión. Siria la merece ¿Será? En un país del Cham del 14 al 21 de
marzo de 2010.
Nieves Fenoy Gil
Post Data:
Maalula.
Maalula
significa entrada. Está en un paisaje abrupto a 1650 metros sobre el nivel
del mar, es una zona en la que utilizan una variedad del arameo, la lengua
en la que hablaba Jesús de Nazaret. En ella fueron escritos los libros de
Daniel y de Esdras, textos bíblicos del Antiguo Testamento.
En Maalula abundan higueras y vides dando vida y color a las piedras, a
las rocas, al desfiladero.
En esta aldea la joven pagana Tecla fue convertida por San
Pablo. Y tras múltiples vicisitudes fue Santa, proclamada patrona del
lugar y tiene en lo alto una capilla con sus restos cuyo convento
pertenece a una comunidad ortodoxa griega.
Pero yo elijo la iglesia de San Sergio y San Baco, ambos fueron soldados
romanos, hermanos y mártires. Es una iglesia muy antigua, principios del
siglo IV, edificio muy peculiar con altares arcaicos y preciosos frescos e
iconos. Algunos de estos iconos son anónimos y hay otros del artista
Miguel el Cretense.
Maalula es la cuna del auténtico paleocristianismo. Algunos obispos, era
sede episcopal, participaron en los primeros concilios ecuménicos.
Eutiquio en el de Nicea, año 325; Marciano en el de Constantinopla de 381;
Gerondio en el de Éfeso del año 431; Juan en el de Calcedonia en 451, la
lista sigue, yo corto.
El Instituto Cervantes junto con el Ministerio promociona a los habitantes
de esta zona para que no sólo hablen esa modalidad del arameo sino que
también sepan leerlo y escribirlo.
Cierro el último capítulo con un brindis en honor al vino de la tierra que
nos ofrecieron. ¡Prosit! Por todos y cada una de las personas que han
tenido que ver con este viaje.
BISMELA, adiós.
Mi deseo: que sigamos viajando juntos. MA SHAA ALLAHI ¡Dios, Alá lo quiera!
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