TREN TRANSCANTÁBRICO Y AVENTURA GASTRONÓNICA

3 Al 11 de Julio de 2009

 

Las percepciones son el camino de nuestra aventura al existir en un medio que tenemos que descubrir

(El proyecto del pasaporte planetario)    Jesús Benítez

            Salí de Madrid en avión a Santiago de Compostela y allí empecé a mi aire esta aventura. Al día siguiente conocí personas que se han convertido en amigos. Regresé al Hostal, volví a él para comer tras una visita guiada. 

Gallegos de lluvia y calma…/           Asturianos de braveza,
Vascos de piedra blindada /              Y castellanos de alma
Labrados como la tierra  /                 y airosos como las alas.
Leoneses…reyes de la minería
.

(Vientos del pueblo me llevan)   Miguel Hernández 

            Sábado.  Subí en un autobús que me llevó a Ferrol. Nos juntamos 43 viajeros, cuatro colombianos, dos argentinos y el resto españoles de todas partes de la Piel de Toro y de las islas.

            En el Ferrol un tren de vía estrecha, FEVE, esperaba, era el hotel sobre ruedas. Mi alojamiento estaba en el vagón 2, suite 9.

             Me imaginé una aventura a lo Agatha Christie pero no hubo nada especial ni luctuoso que investigar como no fuera la disponibilidad de la tripulación y la amabilidad de los pasajeros.

            Ocho días y siete noches avanzando por la cornisa Cantábrica, descubriendo parajes bellos, rincones de arte y lugares exóticos desde la prehistoria hasta el futuro.

            Cada día me esperaban sorpresas, conocía la ruta pero no los detalles. Por la noche me entregaban el programa.

            Tras la visita de Viveiro y la cena en el restaurante Louzao en plena playa, marisco y pescado sin fin, tocaba dormir. Durante la noche el tren también duerme y sólo el vaivén de las olas me acuna hasta que la música me avisa que empieza una nueva jornada, la música y la campanilla según la tradición.

La mitad de la belleza depende del paisaje,
La otra mitad de la persona que lo mira.

Domingo.  Destino Ribadeo. Paseo por la playa de las Catedrales que las he traído en fotos con los matices de una mañana lluviosa y en el corazón con sol radiante. Subida al mirador de la Santa Cruz, recorrido por la villa y abundante refrigerio, valga la paradoja, en el Parador.

            Por la tarde en Luarca con nubes y cielo argentino presento mis respetos a Severo Ochoa en el cementerio sobre el mar, saludo en lo alto, en la ermita, a la Virgen Blanca y me puede la morriña en el puente del Beso. Rica colación en Villa Blanca como siempre regada con los mejores caldos. Allí, en un apartado, hacen honor al Premio Nóbel mientras nosotros, los viajeros estrechamos lazos de amistad pues vivimos codo con codo, hora tras hora, día tras día.

El honor es un bien que todos debemos conservar, pero no está en nuestra mano, sino en la estimación de los demás

(El delincuente honrado)    Jovellanos

Lunes.  Llegada a Oviedo. Recorrido por la ciudad y parada en San Julián de los Prados, siglo IX, joya del prerrománico asturiano gracias al rey Alfonso II, el Casto. Me paseo delante del Teatro Campoamor y pienso en su obra literaria y en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. La Catedral gótica es una invitación a levantar los ojos al cielo y el corazón a Dios. No renuncio a una foto con La Regenta (1885) y pienso en Leopoldo Alas y en su ¡Adiós, Cordera! En el restaurante El Raitán no faltó la fabada entre otras exquisiteces.

            La tarde la pasé en Gijón tras el túnel de Laviana. Saludo a Don Pelayo, recuerdo a Jovellanos, me paseo por la ciudad y el casco antiguo, entro en la Iglesia de San Pedro y el mar casi roza mis píes mientras el sol es una caricia. Por la noche nos mimaron en el Restaurante Somió Park. Luego, como cada velada, al regreso de la cena nos amenizan con música y baile en el vagón discoteca.

            No sé muy bien la razón pero me viene a la mente la zona minera de El Entrego que visité hace unos meses en el Concejo de San Martín del Rey Aurelio, recorro mentalmente el Museo y la Mina de San Vicente. Y también en el monte la iglesia de San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco.

Vamos pues a buscarla… [la gloria];  vamos antes
Que puedan los contrarios rehacerse;
Huyamos de estos fúnebres parajes
A buscar un asilo en las montañas

(Pelayo)  Jovellanos

Martes.  Amanezco en Arriendas tras el largo túnel de La Florida. Subo a los Picos de Europa, al lago Enol donde me ofrecen una degustación de productos de la tierra: queso, chorizo y sidra. Luego visita a Covadonga, oración a la Santina y siempre disfrutando de parajes bellísimos.

            Rica comida en el Restaurante Los Arcos en Cangas de Onís después de descubrir lo importante de la villa.

            Y sigo ruta hacia Llanes tras visitar y pasear por Ribadesella. En el andén de la estación de Llanes, entre los dos trenes del Transcantábrico, el que va a Santiago y el nuestro con destino a León es tradición la batalla del agua de tal modo que algunos parecían peces chorreando, yo traté de recoger el reportaje gráfico pero poco pude hacer.

            La basílica de Llanes, iglesia parroquial gótica del siglo XIII con la puerta oeste del románico tardío, está dedicada a Santa María del Concejo. El pueblo está en fiestas preparando los honores a su patrona, Santa María Magdalena:

            Somos de la Magdalena / aunque nos cueste la vida
            ¡aunque nos pongan al frente / cañones de artillería!

            La cena fue en Niembro, marisquería San Pelayo, no insisto en las delicias pues es obvio, en cada comida y en cada cena lo mejor de lo mejor.

¡Oh, gran Pelayo1
¡oh, valientes astures! A vosotros
Su gloria debe y su libertad la patria

(Epístola V a Batilo)   Jovellanos

Miércoles.  Voy a Cabezón de la Sal para gozar de Santillana y de Altamira ¿es posible tanta belleza? ¿aproximarme a los ancestros? ¿paladear la amistad de los compañeros de ruta? Soy privilegiada y casi siempre con el mar de fondo, mar, belleza y siglos. ¿Los siglos me contemplan o yo contemplo a los siglos?

            La Colegiata de Santillana, su claustro, los capiteles sobrepasan todo comentario. El arte rupestre de la cueva, neocueva, de Altamira desborda el tiempo con la precisión de sus formas y colores.

            En el parador de Gil Blas se desborda mi mente hacia lo literario, la novela picaresca de Lesage y la degustación de croquetas de bisonte desborda mis horizontes culinarios.

            Por la tarde desembarco en Santander, subida al faro, sol radiante y mar ronroneante, paseo por la ciudad y remate en el restaurante Sixtina.

El viajar y el mudar de lugar
Recrean el ánimo
.

                                                 Séneca

Jueves.  De Santander por Carranza, Aranguren, Sodupe llego a Bilbao. La estación de FEVE es linda. Recorrido por el casco antiguo y por toda la ciudad. Parada en la Catedral gótica de Santiago, en la iglesia monumental de San Nicolás, en el teatro Arriaga, en la casa de Unamuno y en el Museo Guggenheim que cuenta con once años de edad. Por fuera espectacular, arquitectura titánica por titanio, valga el juego. Por dentro interesante la colección permanente La materia del tiempo de Richard Serra, lo físico acapara el protagonismo y por tanto también el espacio, espacio moviente. En el centro tengo que levantar los ojos para ver con detalle los coches que desprenden rayos luminosos. La joya es el experimento artístico de la pólvora convertida al prenderla en caminos quemados, en rastros ennegrecidos y la plenitud la encuentro en Cai-Guo-Quiang Quiero crecer con los personajes de una sociedad arcaica en la que el hombre es un lobo para el hombre.

            El río Nervión me devuelve a la realidad y la comida excepcionalmente servida en el tren, traída del restaurante Los Arcos de Cangas de Onís, me colma de paz seguida de reposo.

            El recorrido por el valle de Mena hasta Galdamés me lleva por un camino intrincado a la Torre Loizaga, siglo XIII, con la espectacular colección de coches antiguos y especialmente de Rolls-Royce con todos los modelos existentes hasta que la firma fue comprada por la marca BMV. Entre tanta maravilla me cautivó un precioso coche de bomberos inglés. La cena fue en el restaurante La Peña en Villasana de Mena regada con txacolí.

Feliz quien supo
Por tan distantes pueblos y regiones
Libre vagar, sus leyes y costumbres
Con firme y fiel balanza comparando

(Epístola VII a L Fernández de Moratín) Jovellanos

Viernes.  A Mataporquera por Arija para llegar a Carrión de los Condes y saludar al eterno peregrino tras visitar el lugar y a Santa María del Camino, antes de las Victorias, S XII, ya nombrada en el Codex Calistinus (S XII) y en Frómista un repaso a la iglesia de San Martín, siglo XI, románico palentino con magníficos capiteles e historiados canecillos así como la pasada por el Canal de Castilla y el final de la mañana en Villalcázar de Sirga a la iglesia-museo con su Virgen Blanca alabada por Alfonso X, el Sabio, en Las Cantigas de Nuestra Señora.

            En el restaurante de Los Templarios nos recibe un mesonero-peregrino, nos da la bienvenida y nos invita a un yantar propio con tropezones del Mesón, sopa Albada y otras exquisiteces para terminar con el licor del Peregrino al estilo de la queimada.

A mi una pobrecilla
Mesa, de amable paz bien abastecida,
Me basta; y la vajilla
De fino oro labrada
Sea de quien la mar no teme airada
.

 (Vida retirada)      Fray Luís de León

Por la tarde una estupenda sorpresa La Villa Romana de La Olmeda, descubierta en 1968, entregada a la Diputación en 1980 y abierta con las características actuales esta primavera. Sería un trabajo como el de Sísifo y Tántalo si tuviera que contar las teselas de sus magníficos mosaicos.

            La tarde sigue de Guardo a Cistierna para descubrir el Museo de la Siderurgia en Sabero, edificio que alberga años de historia y la evolución del mundo de los mineros.

            La cena en el Restaurante La Arquilla se completó en el tren con una animada fiesta de despedida y un brindis solemne por lo vivido y por el futuro.

No quiero que me señalen el camino hecho a cordel que he de seguir;
Quiero abrirme el mío con mis propios pies a campo traviesa.

Unamuno

Sábado.  A las 8’30 campanilla que despierta por último día.

Paso por San Feliz. Llegada a León. Foto de familia para el recuerdo, abrazos y despedida de la tripulación. Los viajeros comenzamos el paseo por la Séptima Legio, la muralla romana, San Isidoro, perla del románico y la Pulchra Leonina, la catedral que mejor refleja el canon gótico francés con el juego del número tres y sus múltiplos y la abundancia de vidrieras, más que pared, de luz más que vidrieras y más fe que luz.

             Comida en el Parador de San Marcos y a las tres y pico salida hacia la estación para regresar en un Alvia a Madrid pasando por Burgos, Palencia y Segovia. 

            No me atrevo a decir si el arte supera a la naturaleza o la naturaleza al arte, diré que son el complemento perfecto. Y las relaciones humanas el signo del viaje.

            De la Castilla del pan al Madrid del Manzanares para volver a la realidad cotidiana.

            ¡Bravo por todos y por todo! Gracias por coincidir y por la amistad.

            La cronista,

Nieves Fenoy Gil

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